Llofriu, Girona
Lluís Clotet
Santiago Loperena
Anna Bohigas
Nos era difícil imaginar una pequeñísima vivienda –destinada a Georgina, la hermana de Oriol Regàs y en el mismo terreno de su casa– aislada en este espléndido paisaje. Las casitas, con elementos de gran mansión a escala reducida, resultan por lo general muy cursis. Veíamos más posibilidades en tomar un objeto diferente conservando sus dimensiones correctas y adaptarlo a la función de vivienda. Admirábamos la sabiduría con que algunas arquitecturas históricas situaban pequeños edificios con personalidad propia sin recurrir a enmascararlos en el terreno. Las formas simples geométricas y rotundas en cenadores, rotondas y belvederes era lo mejor que podíamos imaginar. Introducir una vivienda funcional en un belvedere palladiano parecía posible y generador además de insólitas superposiciones.
La influencia de las ideas de Robert Venturi en nuestra arquitectura de aquellos años es evidente, y Charles Jencks la definió como la primera obra postmoderna sin mala conciencia.
Ante nuestra sorpresa, el ayuntamiento de Llofriu la catalogó como bien cultural; sin embargo esta protección hubiese servido de muy poco si los nuevos propietarios no la hubiesen restaurado con un mimo exquisito.