Noja, Cantabria
Carles Díaz
Salvador Euras
Enric Torrent y Jesús Jiménez
Un bello emplazamiento junto al Cantábrico. Un edificio, mejor un cobijo, para una pista de juego de bolos con un aforo de 1.800 espectadores, y pequeños servicios complementarios: vestuarios, taquillas, etc. La cubierta, baja, larga y estrecha, se apoyaba en una estructura de cerchas de madera y se ondulaba al elevarse sobre las gradas, en un perfil que hacía alusión a las parábolas que describen las bolas en su vuelo. Para reducir el impacto visual del edificio, la pista y las gradas laterales estaban excavadas en el terreno. Bajo las gradas de los extremos –las que permiten apreciar mejor los efectos de los lanzamientos– se ubicaban los servicios.