








Alessi
A principios de 1992 Alberto Alessi me encargó el diseño de un hervidor. Yo le contesté que ya tenía muchos en catálogo: el magnífico de Richard Sapper, el de Aldo Rossi, el de Frank Gehry, el de Philippe Stark y el de Michael Graves, que estaba arrasando en el mercado. Alberto me dijo que todos se estaban vendiendo muy bien y que deseaba ampliar la colección con otros de sus diseñadores preferidos.
Me puse en ello. Hacer algo original a aquellas alturas me parecía muy difícil. Graves había tenido la afortunadísima idea de que el pajarito situado en la punta del pico silbase cuando el agua se ponía a hervir. Pensé si era posible que, además de un sonido, hubiese una manifestación visual del hervor. Un bollitore para sordos, vaya. Se me ocurrió que el vapor hiciese girar un molino: a partir de aquí, siendo español, la referencia al Quijote era obvia y decidí llamarlo Sancho para hacerlo menos pretencioso. A Alberto le divirtió mucho, hicimos una primera maqueta en el estudio, Alessi hizo varios prototipos en los que llegamos a probar el sonido y el movimiento de las aspas, todo funcionaba perfectamente y estábamos animadísimos, pero de pronto, la multitud de hervidores del catálogo saturó el mercado y la empresa decidió no lanzar más modelos hasta años más tarde.
Proyecto no realizado