





Los candelabros Alberto son una reedición revisada de los Salvador, diseñados 25 años antes. En aquel entonces me pareció que un candelabro que se sostenía por la propia cera derramada por la bujía era una idea muy surrealista. Por esto lo denominé Salvador en claro homenaje a mi admirado maestro. Sin embargo, al reeditarlo comprobé que me había salido una forma -creada directamente con cera fundida- mucho más parecida a un Giacometti que a un Dalí. Por esto, decidí llamarla Alberto y lanzar un modelo esmaltado en blanco que, aunque lo tildan de poco comercial, es el más fiel a la idea.