Oronda, 1983

 

Producción: Alessi

(Fuera de producción)

Delta de plata 1986

En las colecciones de: Victoria & Albert Museum, Montreal Museum of Decorative Arts y Museu de las Arts Decoratives de Barcelona.

 

En 1979 Alessandro Mendini invita a once arquitectos de todo el mundo a diseñar un juego de té y café: Michael Graves, Hans Hollein, Charles Jencks, Richard Meier, Paolo Portoghesi, Aldo Rossi, Stanley Tigerman, Oscar Tusquets, Robert Venturi, Kazumasa Yamashita y el propio Mendini. Se trata de un ejercicio de microarquitectura, donde se expresen los diversos estilos arquitectónicos del momento. El resultado se presenta con el nombre de Tea & Coffee Piazza y se editan 99 ejemplares realizados en plata y marcados con el monograma de cada autor.

    La propuesta de OTB no es formalista o decorativa como la mayoría, sino que se basa en un minucioso estudio de la historia de las teteras, de cómo las artes aplicadas han ido resolviendo el problema de contener y verter un líquido caliente. Descubre cómo el pico, que debe salir de la parte inferior —donde el líquido es más denso, menos caliente— del recipiente, se ha ido acortando y desplazando hacia la parte superior, perdiendo progresivamente su longitud. Esto se debe a la dificultad de fabricar una pieza independiente y tenerla que soldar a la base, hasta el extremo de que muchas teteras actuales apenas hacen una pequeña muesca en su borde superior para verter el líquido, con los consiguientes problemas de vertido impreciso y el inevitable goteo. Otra problemática estudiada es el asa, con tres tipologías históricas: el asa superior —japonesa—, el asa lateral —la que prefirió por su precisión y equilibrio—, o la menos corriente, el asa horizontal saliente. OTB descubre que esta parte también ha sido paulatinamente simplificada y reducida hasta grados de inconfortabilidad inaceptables: calentamiento excesivo, pérdida de equilibrio, falta de superficie de agarre...

    Con estas premisas, e inspirándose en un bivalvo, crea la Oronda, que nace de la conjunción de dos partes, una que contiene un pico en su centro y la otra que se alarga y se dobla para conformar un asa confortable. Ambas mitades, hechas por estampación, se sueldan en su perímetro común. El juego se completa con un azucarero, una lechera y una bandeja. Esta última se arquea para adaptarse a la posición de las manos, en abanico, y tiene dos dobleces laterales que permiten asirla con seguridad y dejarla sobre la mesa sin pillarse los dedos. Hay que destacar que, de los once juegos presentados, el único que posteriormente se ha puesto en producción en serie es el de OTB, pues su solución constructiva permite dar este paso, impensable en otros modelos que, en su delirio expresivo, se han convertido en piezas de complicada orfebrería.